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La piel del niño tiene características distintas de la del adulto y debe cuidarse de un modo especial, empleando productos diseñados específicamente para la piel infantil —ya sean de limpieza, hidratación o protección de la piel— siendo productos suaves y eficaces. 

Toallitas, lociones, aceites hidratantes, polvos, champús, jabones y geles de baño para los más pequeños son cuidadosamente formulados, desarrollados y testados.

  • La piel del niño

    La principal característica de la piel de un niño es que la epidermis (capa externa de la piel) no está plenamente desarrollada. Es decir que es mucho más sensible y permeable a cualquier sustancia química o agresión externa. Además, se trata de una piel entre un 20% y 30% más delgada, lo que implica que la pérdida de calor y agua es mucho mayor que en una piel adulta. También es una piel más vulnerable a la penetración de agentes irritantes, alérgenos, etc...

  • ¿Es seguro utilizar productos cosméticos en niños pequeños y bebés?

    Los fabricantes de cosméticos tienen en cuenta las diferencias entre la piel de un niño y la piel de un adulto a la hora de formular y evaluar cosméticos específicos. Utilizan limpiadores más suaves, niveles de fragancia más bajos y controlan con especial atención el pH para asegurarse de la compatibilidad con su piel. Por lo tanto, es completamente seguro utilizar productos cosméticos específicos para niños ya que están desarrollados especialmente para su cuidado.

    Por ley, todos los productos cosméticos están obligados a pasar un examen de seguridad. Y en el caso de los productos destinados a niños menores de tres años, requieren más pruebas. Los padres pueden confiar en que los productos que usan para la piel y el pelo de su bebé son seguros.

  • Área del pañal

    La zona del pañal es especialmente sensible y propensa a sufrir irritaciones por el contacto permanente con las heces y la orina. Para evitar estos daños y posibles infecciones, es recomendable emplear aceites y cremas, después de cada cambio de pañal, que permiten mantener la humedad y evitan el roce directo con la piel.

    Las cremas que contienen óxido de zinc son reparadoras y las que contienen lanolina hacen de barrera y evita la irritación de esta zona. Componentes como la caléndula, la camomila o el aceite de almendras dulces son estupendos calmantes de la piel. También la manteca de karité o la vitamina F están especialmente indicadas para evitar irritaciones.

    Lo más importante es cambiar a menudo el pañal, limpiar bien y dejar secar la zona antes de aplicar la crema y, si es posible, dejar la piel al descubierto durante unos minutos.

  • Protección solar infantil

    Los pediatras aseguran que la protección del sol durante los primeros años de vida es esencial. En el caso de los bebés de menos de 6 meses, es preferible evitar la exposición al sol colocándolos bajo una sombrilla en el cochecito de paseo, con ropa ligera y gorrito. Sin embargo, si hubiera que aplicarle un filtro solar, ha de usarse un producto formulado específicamente para bebés.

    Las cremas solares son muy importantes para proteger la piel contra los rayos del sol que pueden quemarnos, causar envejecimiento prematuro y cáncer de piel. Como ocurre con el resto de productos cosméticos, la prioridad básica de la regulación de cremas solares es garantizar que sean seguras. Y en el caso de productos destinados a menores de tres años, la legislación es más estricta si cabe.

    Puedes saber más en el apartado de Protección solar

  • Cosméticos durante el embarazo y el periodo de lactancia

    Las leyes cosméticas contemplan el uso de un etiquetado especial —siempre y cuando esté indicado— para que conste en el envase si hay algún riesgo para mujeres embarazadas.

    A muchas madres les preocupa el efecto que los cosméticos pueden tener durante el periodo de lactancia. Sin embargo, hasta la fecha, todos los estudios científicos sobre el tema han concluido que no hay pruebas que indiquen que los cosméticos afecten en modo alguno a la leche materna.

 

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