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Los antitranspirantes y desodorantes son productos eficaces y seguros. La diferencia entre ambos es que el primero controla y reduce la producción de sudor mientras que el segundo controla el olor gracias a la presencia de sustancias antibacterianas en su composición. Las marcas trabajan para ofrecen, no solo diversos envases y formas de aplicación, sino también diferentes composiciones adaptadas a las necesidades de cada piel.

  • ¿Cómo se produce el sudor?

    La transpiración es un proceso fisiológico que está controlado principalmente por el sistema nervioso. Cuando estamos nerviosos, estresados, muy activos o tenemos calor, nuestras glándulas sudoríparas se estimulan y producen sudor.

    Solamente en las axilas, tenemos entre 25.000 y 50.000 glándulas sudoríparas. El sudor es más propenso a quedar 'atrapado' bajo el brazo y por ello es más obvio que se manifieste en esa zona. Es entonces cuando las bacterias comienzan a alimentarse del sudor y causan el olor corporal. El sudor en sí mismo no produce ningún aroma.

    Existen dos tipos de glándulas sudoríparas:

    •  Las ecrinas. Se encuentran en toda la superficie de la piel y comienzan a funcionar inmediatamente después del nacimiento. Son las responsables de controlar la temperatura del cuerpo.
    • Las apocrinas. Se activan desde la pubertad y se encuentran principalmente en las axilas. Producen transpiración cuando sentimos emociones fuertes, estrés, dolor o realizamos una actividad física. Se cree que la transpiración producida por estas glándulas está relacionada con la producción de feromonas o señales de comunicación química. Este tipo de sudor se conoce como ‘emocional’.
  • Antitranspirantes y desodorantes

    El objetivo principal de los antitranspirantes es reducir la sudoración de las glándulas sudoríparas. Sus diferentes principios activos pueden actuar sobre las causas de la transpiración y regularla de manera temporal.

    Por su parte, los desodorantes permiten controlar el olor corporal. Para hacerlo, emplean alcoholes o antimicrobianos que acaban con las bacterias. Además, suelen incluir fragancias. Y se presentan en diferentes formatos: en polvo, barra, loción, crema y aerosol.

  • ¿Es seguro usar antitranspirantes y desodorantes?

    La seguridad de estos productos es un tema que se ha discutido mucho, bien por el miedo a que el bloqueo de las glándulas sudoríparas acumule toxinas o por la supuesta peligrosidad de las sales de aluminio.

    Respecto al primero, los seres humanos no excretamos toxinas a través de los conductos del sudor sino a través del hígado y los riñones y hasta la orina y las heces.

    En cuanto a las sales de aluminio, no hay indicios de riesgo. Hay que recordar que el aluminio es el tercer elemento más abundante en la Tierra y que está presente de forma natural en los alimentos y el agua potable, así como en muchos productos farmacéuticos.

    Mientras que las organizaciones de investigación sobre el cáncer de mama más destacadas aseguran que no hay ningún mecanismo biológico por el que los antitranspirantes puedan contribuir a causar este tipo de enfermedad.

  • ¿Con o sin alcohol?

    Ambas opciones son igualmente eficaces y seguras. Con frecuencia, los ingredientes activos de los antitranspirantes y desodorantes se disuelven en alcohol porque se seca con rapidez tras extenderlo sobre la piel y proporciona una sensación inmediata de frescor. Al mismo tiempo, es posible encontrar opciones de los mismos productos sin alcohol.

 

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