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La primera evidencia del uso del maquillaje se remonta a la primera dinastía egipcia (3.100 – 2.907 a.C.) donde utilizaban un especie de ungüento para mantener la piel elástica, hidratada y libre de arrugas en ese clima tan extremo. Hoy en día, gracias a la investigación científica y a una estricta regulación, los cosméticos para maquillar el rostro, los ojos y los labios son más efectivos, variados y seguros que nunca.

  • Rostro

    La base de maquillaje

    La finalidad de una base de maquillaje no es otra que igualar la piel y ocultar imperfecciones. Para ello, existen cuatro tipos básicos que se emplean dependiendo del tipo de piel:
    • Las bases con aceite suelen ser más apropiadas para pieles secas.
    • Las bases con agua se adaptan a todo tipo de piel.
    • Las bases sin aceite lo sustituyen por sustancias similares como, por ejemplo, siliconas. Y se usan para pieles más grasas.
    • Las bases deshidratadas emplean sustancias grasas que se mezclan con ceras para formar una crema. Son resistentes al agua. Pero también son muy pesadas y solo suelen usarse como camuflaje o para maquillaje artístico.


    Todas incluyen colorantes de algún tipo para matizar el tono de piel. A menudo, contienen talco para conseguir texturas más suaves u otros materiales para cubrir y ocultar pequeñas imperfecciones. Muchas incorporan agentes humectantes que benefician a las pieles secas en invierno. Y gracias a las innovaciones también pueden contener:

    • Protectores solares para evitar el envejecimiento que causa la exposición al sol. Se indica en el envase con las palabras protección UV o número de SPF (factor de protección solar).
    • Difuminadores que hacen rebotar la luz, haciendo que las marcas, manchas o arrugas se noten menos. Ideal para pieles maduras.
    • Correctivos de color para alterar el tono natural de la piel (tanto suavizarlo como potenciarlo).


    Las bases suelen presentarse en tres formas fundamentales: líquida, en crema o en polvo. Y combinaciones de éstas: barras y mousses, por ejemplo. La elección es muy personal. Sin embargo, lo más recomendable es aceptar el consejo de un experto de belleza para saber qué base es la más apropiada para nuestro tipo y color de piel. E incluso para la estación del año en la que nos la vamos a aplicar.

    El colorete

    Usar colorete o rubor es la forma más común de enfatizar pómulos e iluminar la cara. Para colorearlo, normalmente se usa un pigmento rojo oscuro a base de cártamo que tiene pétalos amarillo brillantes, naranjas, rojos o carmín. La elección del tipo de aplicador es muy personal. Los hay en líquido o en crema, pero igual de efectivos.

  • Ojos

    El maquillaje de ojos

    El maquillaje de ojos se aplica sobre una piel más delicada que la de otras partes del cuerpo por lo que es especialmente importante que no provoque irritación o infecciones. Por este motivo, las materias primas que se usan en su fabricación son las de las purezas más altas.

    La máscara de pestañas

    Es una crema suave y viscosa lista para ser aplicada en las pestañas y resaltarlas. Su objetivo, destacar el blanco de los ojos por contraste. Contienen:
    • Polímeros, que aportan una capa flexible y que la máscara se emborrone/ difumine.
    • Siliconas, que mejoran la resistencia al agua y hacen la máscara más permanente.
    • Ceras, que tienen propiedades adherentes y que hacen las pestañas más espesas.
    • Pigmentos (normalmente negros, marrones o azules oscuros), a veces nacarados o con purpurina, que le dan a la máscara su acabado metálico.
    • A veces fibras que producen un alargamiento literal de las pestañas.


    Además, la innovación en los cepillos aplicadores ha jugado un papel muy importante. Permite diferentes anchos de cerdas y firmezas y cada una de ellas le da un efecto diferente a la pestaña.

    La sombra de ojos

    Se presentan en forma de cremas, barras o polvos que se aplican en los párpados con un cepillo suave y seco o con un aplicador de espuma. La base de las sombras de ojos compactas es talco o mica. Se usan por su excelente suavidad y, a veces, constituyen casi la mitad del producto. El resto de ingredientes sirven para que la sombra se adhiera a los párpados, dar cobertura y opacidad y que tenga brillo aparte del color.

    Las innovaciones en este campo vienen de la mano de lubricantes y otros materiales que le aportan mucho más brillo y mejor textura. O incluso la posibilidad de aplicar los colores en capas con relieve o sin él y una amplia variedad de acabados.

  • Labios

    La barra de labios

    Es uno de los cosméticos más usados y más variados. Están hechas a base de ceras, aceites, pigmentos y humectantes. La cera tiene la función de dar forma y que sea más fácil de aplicar. Dentro de los aceites, se usan aceites de oliva, minerales, de castor, mantequilla de coco, lanolina o petrolato y son los que aportan brillo y suavidad. Los brillos de labios, por su parte, contienen más aceites y menos ceras que los hacen más líquidos y brillantes.

    Recientemente se han añadido agentes hidratantes tales como el aloe vera o la vitamina E para mantener los labios suaves. Algunos contienen filtros UV que protegen los labios del daño solar además de dar color y textura. Otros crean un efecto ‘brillo’ o ‘húmedo’ añadiendo agentes nacarados. Y se ha conseguido que duren más usando aceites más secos que forman una capa fina y firme y ayuda a proteger el color cuando se bebe o se come.

 

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