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Por su amplio conocimiento del tema, España se sitúa a la cabeza en materia de protección solar a nivel mundial. En 2014, el volumen de negocio de los productos solares en nuestro país superó los 300 millones de euros. Junto a científicos, dermatólogos, farmacéuticos y otros profesionales, la industria cosmética trabaja constantemente en la búsqueda de productos cada vez más seguros y eficaces.

La llegada del buen tiempo o practicar deporte al aire libre, entre otras actividades, aumenta nuestro interés por protegernos de las exposiciones al sol. Las más de 25.000 conversaciones espontáneas y públicas que se generaron en las redes sociales en torno a este tema en 2014, según se recogen en el panel digital elaborado por Stanpa, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, en colaboración con la consultora Epsilon Technologies en 2014.
  • La radiación solar y sus efectos

    El sol es muy beneficioso para la salud porque nos ayuda a asimilar la vitamina D que necesitamos para fortalecer nuestros huesos, mejora nuestro humor y nos ayuda a recobrar vitalidad. Sin embargo, sin una correcta protección, sus efectos pueden ser muy peligrosos.

    Los efectos negativos de la exposición solar provienen principalmente de los rayos ultravioleta (UV): UVA y UVB. La piel dispone de mecanismos naturales para protegernos de ellos. Por ejemplo, la formación de melanina, la sustancia responsable del tono tostado que adquirimos cuando tomamos el sol. Aun así, no es suficiente.

    A corto plazo y a nivel superficial estas radiaciones pueden provocar quemaduras. Y a largo plazo pueden alcanzar la capa más profunda de la piel y causar daños graves, como el fotoenvejecimiento y la alteración de las defensas de la piel llegando a provocar distintos tipos de cáncer.

  • ¿Qué es un protector solar?

    Podemos encontrar más de 300 marcas de productos solares (autobronceadores, protectores solares o aftersun). Pero, para que sea un protector solar, tiene que contener filtros ultravioleta (UV) que detengan las radiaciones UVB, UVA o ambas, absorbiéndolas, dispersándolas o reflejándolas.

    Existen distintas presentaciones: crema, loción, gel, spray, etc. Todas son igualmente efectivas por lo que la elección del formato depende exclusivamente de las preferencias que tengamos por un tipo u otro de aplicación. Sin embargo, ningún producto ofrece una protección absoluta. Por lo que es fundamental acompañarlo con otros buenos hábitos como protegerse con ropa, un sombrero y gafas de sol con filtros UV. Y, sobre todo, evitar largas exposiciones al sol y, en especial, durante las horas de más intensidad.

  • ¿Cuáles son los distintos tipos de filtros UV?

    El principal componente del protector solar es el filtro solar, encargado de impedir las radiaciones dañinas para la piel.

    • Los filtros sintéticos u orgánicos son capaces de absorber la luz UV.
    • Los filtros minerales o inorgánicos actúan reflejando o desviando la radiación solar, formando una barrera opaca que actúa a modo de pequeños espejos.





    La mayoría de los protectores solares combinan los dos tipos de filtros para conseguir un efecto óptimo. El resto de componentes del protector sirven para darle textura e hidratar la piel o conseguir otros beneficios adicionales.

  • ¿Qué es el factor de protección solar?

    El factor de protección solar (SPF) es un índice que muestra el tiempo que se puede permanecer expuesto al sol sin riesgos de quemaduras. E indica el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente a la quemadura producida por la radiación UVB.

    El tiempo de protección natural de nuestra piel oscila entre 5 y 30 minutos, dependiendo del tipo de piel. Por ejemplo, un SPF 30 nos indica que nuestro nivel de protección frente a un riesgo de quemadura es 30 veces superior que si no estuviéramos utilizando un fotoprotector.
    Sin embargo, no debemos olvidar que el protector solar debe reaplicarse cada dos horas ya que el sudor, la ropa, el baño, la toalla o la arena hacen que vayamos perdiendo el producto.

  • Elementos del etiquetado en los que debemos fijarnos

    Protección UVB

    Según la Recomendación Europea, la eficacia de los productos de protección solar debe constar en la etiqueta identificada mediante categorías. Cada categoría equivale a un grado normalizado de protección frente a radiaciones UVB.

     

    Categoría (indicada en la etiqueta)

    Factor de protección (indicado en la etiqueta)

    «PROTECCIÓN BAJA»

    6

    10

    « PROTECCIÓN MEDIA»

    15

    20

    25

    «PROTECCIÓN ALTA»

    30

    50

    «PROTECCIÓN MUY ALTA »

    50+


    Protección UVA

    Los rayos UVA se asocian principalmente con el envejecimiento prematuro de la piel. Los productos de protección solar deben proteger frente a ambas radiaciones, UVB y UVA. En el caso de los UVA, la protección frente a la radiación aparece en la etiqueta de los productos como texto o como logo.

     

     

     

    Fecha de caducidad y periodo de uso después de abierto (PAO)

    Un producto solar puede indicar la fecha de caducidad (si ésta es inferior a los 30 meses) o el símbolo de periodo de uso después de abierto (PAO). Ambos pueden encontrarse en la etiqueta con los siguientes símbolos.

      PAO


    Fecha de Caducidad

  • ¿Cuánto protector me debo aplicar?

    Una protección solar eficaz va más allá de del factor de protección. También se debe aplicar la cantidad adecuada. Para un adulto, la cantidad ideal es de 30 ml de producto que deben extenderse de forma uniforme por todo el cuerpo. El producto debe volverse a aplicar aproximadamente cada dos horas.

  • ¿Qué SPF tengo que usar para mi tipo de piel?

    Conocer nuestra piel y saber a qué grupo pertenece es importante para protegerla. Para clasificarla se analizan dos aspectos fundamentales: el color que tiene en invierno y el que adquiere en verano. Cada tipo de piel requiere unos cuidados y una protección especiales. Y para saber cuál es el nuestro, lo más recomendable es consultar a un especialista.

    • Tipo I: Piel blanca que se quema con facilidad y no se broncea.
    • Tipo II: Piel clara que se quema con facilidad y se broncea mínimamente.
    • Tipo III: Piel ligeramente morena que se quema moderadamente y se broncea gradualmente.
    • Tipo IV: Piel morena que se quema mínimamente y se broncea bien.
    • Tipo V: Piel muy morena que difícilmente se quema y se broncea intensamente.
    • Tipo VI: Piel negra que no se quema y tiene una profunda pigmentación.
  • La importancia de adquirir los productos en puntos de venta autorizados

    Los protectores solares se venden en una proporción del 55% en farmacia y parafarmacia, un 40% en grandes superficies y supermercados y un 5% en perfumerías especializadas, según datos de 2014 de Stanpa. En este sentido, Stanpa recuerda la importancia de adquirirlos en puntos de venta autorizados para evitar riesgos, a corto plazo, como quemaduras, y a largo plazo, como fotoenvejecimiento o cáncer de piel. Las marcas garantizan que los ingredientes, la composición, el envase y el proceso de fabricación cumplen con todos los requisitos que establece la legislación europea, una de las más avanzadas y exhaustivas.

 

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